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El peligro de la soledad en la tercera edad. La importancia de responsabilizarnos de nuestros mayores

Nuestra actual sociedad moderna y capitalista, está enfocada en satisfacer las necesidades de la gente joven y adulta. Parece que sólo interesa la felicidad de las personas que todavía tienen edad de trabajar y producir, como si nuestra validez como individuos se midiese en base a la capacidad de contribuir económicamente al estado. Con frecuencia se tiende hacia una marginación de los mayores después de la jubilación, lo que se manifiesta, por ejemplo, en la ausencia de actividades y servicios, así como en un desinterés generalizado por su bienestar. El grupo social de la tercera edad, sufre diariamente las consecuencias del abandono por parte de las instituciones e incluso de sus propios seres queridos.

Según una encuesta realizada a 14.832 personas que asistían a centros de mayores propios y en convenio con las administraciones públicas del territorio español: un 68,4% del total, afirmaba padecer soledad, del cual, el 53,7% era moderada, el 10,3%,  grave y el 4,5% muy grave. Además, hay que tener en cuenta que, en este caso de estudio concreto, los encuestados estaban relativamente acompañados o, al menos, vigilados por el personal y por otros usuarios del centro, pero, aparte de este grupo, también existe gente de edad avanzada que vive en sus casas, sin compañía, ni ayuda. Esta situación, además de triste, puede resultar peligrosa, considerando que, llegados a cierta edad, muchas facultades físicas y psicológicas comienzan a deteriorarse y requieren de una mínima ayuda imprescindible para facilitar el normal desarrollo de la vida diaria y de las necesidades básicas. Se trata de un panorama realmente desolador, que puede llegar a tener consecuencias emocionales y físicas muy negativas en quienes lo padecen y en su entorno.

La soledad en la tercera edad conduce al aislamiento, lo que hace que, con frecuencia, nuestros mayores tengan carencias sociales y riesgo de padecer trastornos como depresión, ansiedad o estrés. Asimismo, la falta de estimulación mental, implica un mayor riesgo de enfermedades relacionadas con el deterioro cognitivo, como la demencia o el Alzheimer, y está probado que la falta de apoyo emocional es sinónimo de una mayor mortalidad. Por este motivo, es importante que nos responsabilicemos individual y colectivamente de nuestros mayores. ¿No sabes por dónde empezar?

En el caso de que tengas a una persona mayor cercana sufriendo soledad, procura acordarte de ella de vez en cuando. Evidentemente, no estamos sugiriendo que tu papel consista en hacerte cargo de su integridad física o de su felicidad por completo, ya que la dependencia nunca es positiva. Sin embargo, puedes ayudar mucho, asegurándote de que las necesidades básicas estén cubiertas, por ejemplo, prestándote para encontrar un centro de día donde esté atendido y entretenido o, en el caso de que no sea posible tanta movilidad, buscando a algún profesional especializado que le ayude en lo que haga falta desde casa.  En Agencia Sant Pau estudian cada caso en profundidad y envían a el cuidador/a de ancianos más capacitado para realizar el trabajo, según las exigencias individuales.

Una vez esté cubierto el cuidado básico, te recomendamos que visites a esa persona en la medida de lo posible. Cuando estés con ella, preocúpate por escuchar atentamente lo que dice, y conocerle profundamente, con el objetivo de formar un vínculo retroactivo que ambos disfrutéis. Las personas mayores tienen la sabiduría que dan los años, así que podrías aprender mucho de ella, y ella de ti.

Si no conoces a una persona cercana que esté en esta situación, pero también te gustaría poner tu granito de arena, puedes apuntarte a algún voluntariado de acompañamiento para ayudar a las personas mayores. Esta modalidad, existe tanto de manera presencial, visitando a los ancianos algunas pocas horas a la semana; como de forma telemática, conversando con ellas de manera telefónica; e incluso participando en el desarrollo de actividades destinadas a la socialización de las personas mayores. Si quieres saber más sobre este tipo de acciones, te recomendamos que visites la página web de la organización Amigos de los Mayores, donde podrás encontrar información sobre cómo inscribirte dependiendo de la comunidad autónoma a la que pertenezcas.

Por último, en el caso de que no tengas mucho tiempo, siempre puedes ayudar contribuyendo a concienciar y visibilizar la situación entre la población general para que comprenda la importancia de responsabilizarnos de nuestros mayores. Recuerda que las personas de la tercera edad, al pertenecer a una generación diferente, tienen una sensibilidad muy valiosa cada vez más escasa. Escuchar sus experiencias y cuidar de su bienestar, es un deber y una necesidad que necesita acelerarse y que, sin lugar a dudas, ayudaría a construir una sociedad mejor.

¡Muchas gracias por ayudar a que las personas mayores no sufran soledad!

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