Sigue creciendo el número de empresas de construcción que afianza y mejora su protección ante riesgos laborales

Siguen pasando los años y, por desgracia, seguimos encontrándonos con situaciones que no nos gustan nada en materia laboral. Hoy no nos vamos a referir a horarios excesivos de trabajo o a sueldos irrisorios, si no a algo que, si cabe, es todavía más importante: la protección de la vida de todos los trabajadores y trabajadoras. Resulta que, aunque seguimos mejorando en materia de prevención, sigue habiendo casos de fallecimientos y accidentes en el puesto de trabajo. Y ocurre aquí, en España, en nuestros pueblos y ciudades. No hay que irse muy lejos, por tanto, para corroborarlo.

Una noticia publicada en la web del diario Público informaba de que, a principios del pasado mes de octubre, un trabajador de 46 años falleció en las obras de construcción de un hospital en la zona de Valdebebas (Madrid) al haber caído desde una altura de 6-7 metros y no estar enganchado a ninguna línea de vida. Con él, eran 43 las personas que habían fallecido en su puesto de trabajo durante el año 2020 solo en el territorio correspondiente a la Comunidad de Madrid. La verdad es que se trata de una cifra que pone en duda la implicación de muchas empresas en lo que tiene que ver con la protección de la salud de sus trabajadores.

También fue el diario Público el que, en el mes de julio de 2019, informaba de que se habían producido 186 muertes en el sector de la construcción en los 19 meses anteriores, lo que hace una media de casi 10 muertes al mes. Se trata de algo que debería ser suficiente para ponernos la piel de gallina y que también debe ser el motivo por el cual las instituciones públicas aumenten el número de inspecciones que se realicen con el fin de evitar problemas de este tipo.

Una de las mejores maneras de proteger la salud de las personas es hacerlo durante su jornada laboral. Un trabajador o trabajadora dedica 40 horas de su semana, 8 horas durante 5 días, a la actividad profesional a la que se dedica. Y hay que garantizar su seguridad durante ese tiempo. Esto es especialmente importante en un sector como el de la construcción, en el que los riesgos pueden llegar a ser mucho más grandes. Los profesionales de Traltur nos han comentado que, en nuestro país, sigue creciendo el número de empresas dedicadas a la construcción que está reforzando todo el material dedicado a garantizar la seguridad de sus empleados del que disponen.

La labor de la que estamos hablando es, quizá, en la que más control debería haber por parte de las instituciones. No podemos seguir permitiendo que haya trabajadores sin protección trabajando en altura con los riesgos que eso conlleva. Las inspecciones se tienen que convertir en algo mucho más habitual y que permita identificar a todas esas entidades que no cumplan con la normativa vigente. Es algo que la sociedad le debe a todas aquellas personas que trabajan para su desarrollo.

Una cuestión ética

Todo lo que hemos venido comentando, más allá de obligaciones marcadas por la ley, es algo que debe responder a la ética humana. Es evidente que los seres humanos tenemos la necesidad de protegernos entre nosotros y que esa debe ser una obligación moral para todo el mundo. Desde luego, ojalá que todo el mundo se tomara al pie de la letra lo que estamos comentando. Estamos seguros de que otro gallo cantaría en materia de prevención de riesgos laborales y al número de fallecidos en el puesto de trabajo que se registra en nuestro país año sí y año también.

Nos encontramos en un momento de la Historia en el que cualquier riesgo derivado de ejercer nuestro trabajo debería estar más que minimizado y superado. En muchas ocasiones, como hemos podido comprobar con los datos que hemos mencionado más arriba, hemos podido comprobar como queda más camino por recorrer del que nos gustaría. Ojalá que dentro de muy poco podamos decir que esto ya es cosa del pasado. Hasta entonces, tendremos que seguir peleando por los derechos de todas las personas que, con la máxima dignidad, sacar a este país adelante.

Sirve de muy poco combatir a la pandemia que nos asola si después no vamos a tener en cuenta los riesgos que padecemos como fruto del desarrollo de la vida rutinaria. Sigue habiendo multitud de ocasiones catalogadas como «normales» en el que la integridad física e incluso la vida de los seres humanos está en peligro. Y es conveniente identificarlas mediante una evaluación de riesgos para, posteriormente, resolver el asunto con todas las herramientas que la ciencia de la prevención de riesgos laborales sea capaz de proporcionar. 

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